kush weed seeds

Las plantas de marihuana pueden sufrir por varios motivos, desde problemas con el riego, hasta infestaciones de plagas, una iluminación inadecuada, estrés térmico, etc. Sea cual sea el motivo de la enfermedad, lo primero que debes hacer es diagnosticar el problema. Una vez hayas detectado la causa o causas del estado de salud de tu planta, obviamente querrás revivirla lo antes posible.

Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer para ayudar a tus plantas a recuperarse de infestaciones, enfermedades y demás. Si parece que tu planta está moribunda o sufriendo mucho, es poco probable que se deba a una causa menor. En la mayoría de casos, un deterioro rápido del estado de salud de una planta suele indicar un problema o infestación importante. Esto puede abarcar desde problemas en el espacio de cultivo hasta infestaciones microscópicas, entre otros culpables. COMPRUEBA LA TEMPERATURA Y HUMEDAD DEL CUARTO DE CULTIVO. Si cultivas en interior, el primer paso para revivir tus plantas es comprobar la temperatura y humedad relativa de tu cuarto o armario de cultivo. La temperatura ideal para las plántulas y esquejes es de 20 a 25°C.

A medida que crecen, las plantas pueden tolerar un poco más de calor, hasta 28°C. Temperaturas superiores serían excesivas y provocarían estrés, lo cual dificultaría la recuperación de las plantas. Además, los niveles de humedad de la habitación deben mantenerse dentro de cierto intervalo según la fase de crecimiento. El nivel óptimo de humedad para las plantas en floración es de 40-50%. Durante la fase de crecimiento vegetativo, las plantas pueden tolerar ambientes más húmedos con niveles entre un 40 y un 70%. Si la humedad es demasiado elevada, tienes que mejorar la ventilación del espacio de cultivo. En este caso la mejor opción, aunque sea cara, es un deshumidificador. Las plantas enfermas tendrán dificultades para recuperarse si las condiciones ambientales no son estables y óptimas. A pesar de que a la marihuana le encanta la luz y las temperaturas cálidas, el estrés térmico y el exceso de sol en verano pueden ser un problema en los cultivos de exterior, especialmente para las plantas en proceso de recuperación. Si cultivas en macetas y tus plantas parecen estresadas por el exceso de calor, muévelas a un lugar más sombreado. Al reducir el calor y el sol directo, será más fácil que las plantas enfermas puedan recuperar su vigor. Los cultivadores suelen mantener el nivel de voltaje lo más alto posible para estimular que sus plantas crezcan con más rapidez. Más luz significa que la planta trabaja más y probablemente produzca mayores cosechas. Pero por otro lado, las plantas forzadas a trabajar extra duro son más susceptibles a sufrir deficiencias y otros problemas. Una forma de darle un respiro a tu planta enferma es reduciendo la intensidad lumínica. Sube las luces, aléjalas del cultivo o reduce el voltaje. Si tus luces funcionan con un temporizador, también puedes reducir el número de horas de luz diarias que reciben las plantas. Si durante la fase vegetativa reduces el número de horas de luz al día a 17 o 16, proporcionarás a las plantas más tiempo para “descansar” y recuperarse. Muchos problemas de salud de las plantas se deben a un exceso de fertilización. Cuando la planta no puede absorber los nutrientes que le aportas, en la tierra se van acumulando sales y minerales con el tiempo.

Esto provoca que el pH de la zona de las raíces se vuelva más acídico, desviándose del intervalo de pH limitado en que puede crecer sanamente la marihuana. Como resultado, la planta no es capaz de absorber ciertos nutrientes, incluso cuando están presentes en el medio en cantidades abundantes. Cuando sucede esto, seguir fertilizando solo empeora las cosas. Prácticamente en la mayoría de casos en que las plantas muestren señales de deficiencias nutricionales o quema de nutrientes, deberías hacer un lavado de raíces. Esto significa enjuagar el exceso de sales con agua pura de pH equilibrado, para restaurar el pH óptimo del medio de cultivo. Para hacer un lavado de raíces, tienes que inundar el medio de cultivo con agua varias veces. Deberías usar una cantidad de agua suficiente, de manera que cada vez que lo hagas el líquido salga por la base de la maceta. Por ejemplo, si cultivas en macetas de 7 litros, enjuaga las plantas con 14 litros de agua. Cuando cultivas directamente en tierra, el agua debería tener un pH de aproximadamente 6,5. Una vez hecho el lavado de raíces, puedes empezar a fertilizar las plantas de nuevo, comenzando con dosis a ½ o ¾ de potencia.

A partir de aquí puedes subir la potencia progresivamente para evitar que las plantas sufran más estrés. Trasplantar tus plantas de marihuana a macetas más grandes con tierra fresca también puede ayudar a revivirlas.

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